Posts filed under 'Reflexiones'

Charles Chaplin y la vida

“Ya perdoné errores casi imperdonables, traté de sustituir personas insustituibles y olvidar personas inolvidables.

Ya hice cosas por impulso, ya me decepcioné con personas cuando nunca pensé decepcionarme, mas también decepcioné a alguien.

Ya abracé para proteger, ya me reí cuando no podía, ya hice amigos eternos, ya amé y fui amado, pero también fui rechazado. Ya fui amado y no supe amar.

Ya grité y salté de tanta felicidad, ya viví de amor e hice juramentos eternos, pero también “rompí la cara” muchas veces.

Ya lloré escuchando música y viendo fotos, ya llamé solo para escuchar una voz, ya me enamoré por una sonrisa, ya pensé que iba a morir de tanta nostalgia, y tuve miedo de perder a alguien especial (y terminé perdiéndolo) ¡pero sobreviví!
¡Y todavía vivo!
No paso por la vida… y tú tampoco deberías pasar… ¡Vive!

Bueno es ir a la lucha con determinación, abrazar la vida y vivir con pasión, perder con clase y vencer con osadía, porque el mundo pertenece a quien se atreve y la vida es mucho para ser insignificante”.

1 comment Noviembre 3, 2007

*** Palabras de ángel ***

Algo muy bonito que leí el otro día y quería compartir con ustedes:

angelita1.jpg

Cada día pasan muchas cosas
Creo que pasan las cosas más importantes sin que nos demos cuenta…

Todas las mañanas nace el sol y todas las tardes se oculta; cada noche ves cómo
millones de estrellas giran sobre tu cabeza; la hierba brota en los prados,
el tiempo sigue su rumbo.
Dios está ahí y se manifiesta en cada lugar y en cada instante.

Es verdad. Todos los días, a cada hora, pasan muchas cosas.
Todas muy importantes, aunque nosotros no nos demos cuenta ni prestemos
atención.
Y esto me parece maravilloso, sublime.
Las cosas importantes no  necesitan ni  cámaras, ni primeras
planas  en los diarios
Suceden y basta. Esas cosas pequeñas, insignificantes, de poca monta, sin
importancia son las más importantes, porque las cosas pequeñas que nada
parecen son las que dan la felicidad.

¡Pero qué razón tenía Bernanos al escribir: “En cada cosa pequeña hay
un ángel”!
Es encantador cambiarse los prismáticos y ver la vida de otro color,
con otros ojos.

No nos amarguemos la vida.
En las tardes de primavera y de verano contemplemos desde la ventana
las estrellas: no son miles, sino miles de millones.
Y todas son nuestras, como los millones de segundos de vida que galopan
por nuestras venas.
Y hay gente que vive estancada, arrinconada como ficha muerta en el
ajedrez de la desilusión y del hastío.
La tristeza es el deporte más practicado.
Y lo peor es que se propaga como epidemia y contagia a todos los de
alrededor.
Me aterra la gente sin esperanza, la mediocre, la cobarde, los que mendigan
felicidad.
La dicha está ahí, a nuestro lado. Crece con nosotros, arde en nuestro corazón.
Hay que aprender a admirar y emocionarse de lo que sucede todos los días y
que no es noticia.
Hoy me he levantado: vivo y estoy aquí.
La vida no tiene precio.
Porque lo grande es inconmensurable.
Es como el amor, la libertad, la justicia.
¿Quién se atrevería a tasarlos?
Valen muchísimo porque cuestan y porque no se pueden comprar ni
tampoco rebajar.

Cada día admiro más a la gente sencilla, a ésos que saben emocionarse y
encontrar felicidad en lo más simple y ordinario.
Los que saben gozar una ducha caliente o el café de la mañana.
Quienes se alegran y disfrutan de un simple saludo o de una sonrisa sincera.
Eso es la felicidad: maravillarse de lo pequeño, de lo que vivimos cada día.
No necesitamos más.
Los días de sufrimiento… Tampoco es tiempo perdido; ni un solo instante
del tiempo que Dios nos da es inútil e irrecuperable.
Porque si fuera así, Dios no nos lo daría.
La vida es bella aunque esté sembrada de dolor, de sufrimiento, de
incomprensión…
Porque la vida, minuto a minuto, segundo a segundo es siempre bella, preciosa
 y emocionante, cualquiera que sea la condición del cuerpo.
¿Y quiénes gozan de esto?

Viviendo así, habría menos gente aburrida en el mundo, menos tristes en
el planeta y ningún suicida en el universo.
Las horas no nos parecerían interminables.
Así todo cambia.
Habría más gente ilusionada, arrastrada por la felicidad y la dicha.
Todos apostaríamos por la vida.

Ese es el secreto, la clave y el sol de cada día: descubrir que todo vale la
pena; que nadie es inútil, que todo es infinitamente valioso.
Sin sombras no hay luz.
No podemos vivir aburridos y bostezando, tristes y solitarios, ofendiendo y defendiendonos.
Añorando lo imposible, olvidando lo tangible.

¡En cada cosa pequeña hay un ángel!

Un ángel me cuida…

Gaby

1 comment Octubre 26, 2007

Un proceso de 3 semanas…

Lo que ha pasado en este último año, y teniendo en cuenta estas últimas 3 semanas me ha hecho pensar mucho… tal vez dp de esto entiendan a que hace referencia mi nick del MSN…acá va lo prometido, dp de tanto tiempo… ;)

¿Por qué le tenemos miedo a los cambios? Será porque representan lo desconocido, algo nuevo.
En realidad, aunque seamos dueños de una rutina, no podemos dar por sentado que todo se va a dar tal y como pensamos o que se va a seguir dando de la misma forma que hasta el momento.
El día a día es un cambiar constante, una interrogante, no tenemos control de lo que va a pasar…podemos suponer, predecir, pero la realidad es que el futuro es un hecho incierto, hablamos de probabilidades y nunca va a ser algo seguro hasta que forme parte de nuestro presente… ¿Alguna vez sucede eso? Para mí que no, ya que el tiempo nunca se detiene, siempre hay futuro, siempre algo nuevo está por venir.

Este año ha sido una etapa de muchos cambios, algunos más profundos que otros, pero todos ellos forman parte de mi aprendizaje y crecimiento; me transforman en la persona que soy y que junto con otros cambios seré el día de mañana.

Está en nosotros aprovechar y tomar las oportunidades que se presenten, haciendo que ellas formen parte de nuestra vida…

Gaby

1 comment Septiembre 1, 2007

La universidad y la vocación

Empezaba mi último año de la licenciatura en Filosofía. Miguel llegó a clase y comenzó con una reflexión sobre la vocación que me quedó grabada: la vocación no se elige, decía, sino que es algo que te controla a tí. La tenemos dentro y no podemos dominarla. Al igual que lo que pasa con nuestras creencias, la vocación no es algo que tenemos sino que ella nos tiene, le podremos ser fiel o no. Es importante tener esta idea clara al momento de elegir qué estudiar o si entrar o no a la Universidad.
Fíjense que dije si entrar o no. Se puede no ir; para ser alguien en la vida no se necesita pasar por la Universidad, y mucho menos se necesita ser abogado, o médico, o contador. Los jóvenes tienen la presión social de que después del liceo hay que ir a la Universidad porque es un paso natural. Pero este es un paso artificial si no se hace desde la vocación o al menos de un examen interior de deseos. Además, cuando dicen Universidad están pensando sólo en las carreras tradicionales o en Comunicación, estudio de moda en el mundo aunque nadie sabe bien qué significa.
La pregunta que se impone es entonces, ¿cómo se conoce la vocación de uno? No tengo la respuesta, pero sí algunas pistas. La primera es que la búsqueda es silenciosa, no se puede decretar a través de la palabra, sino que va decantando interiormente. No es que un día me levanto y digo: tengo vocación de periodista. La frase llega al final del camino. Esto es como la persona que te aclara que no te va a mentir antes de hablar, la tercera vez que lo hace ya sabés que algo funciona mal. Tampoco la vocación se puede estar anunciando, hay un camino silencioso que hay que proponerse caminar.
La segunda pista es que la perspectiva tiene que ser de largo aliento, no con respecto a lo que duren los estudios (sean universitarios o no). La pregunta no es ¿qué quiero estudiar? Sino ¿qué quiero ser? El que quiere ser médico no piensa que tiene que hacer exámenes durante 10 años sino que será médico durante 30. El que quiere ser peluquero lo mismo, aunque la carrera dure sólo un año, la cuestión no es ésa, sino las ganas de ser alguien dedicado a que la gente tenga el pelo más lindo.
La tercera pista es que se debe tratar de pensar sin que influya el “qué dirán”, algo mucho más difícil de lo que se cree a primera vista. Y vuelvo al principio, no hay por qué ser universitario si lo que se quiere es restaurar muebles antiguos o seguir el comercio del padre porque es el sueño que siempre se tuvo. No hay problema en ello mientras se tenga una premisa básica de la vida humana: hay que esforzarse por lograr las cosas, romperse el lomo es algo que siempre tendremos que hacer, estudiemos lo que estudiemos y tengamos la vocación que tengamos. El error es creer que el esfuerzo consiste en ser universitario porque es lo que socialmente se impone. Después pasa que se tiene el título y uno dice: ¿para qué? Sé todo lo que puedo hacer con esta carrera, ¿pero es eso lo que quiero?
El asunto es infinitamente más complejo de lo que dice esta columna. Pero al menos es un puntapié para todos lo que en este febrero se preguntan qué hacer de sus vidas o en qué universidad comenzar sus estudios. ¡Ah! Una última cosa: nunca es tarde para volver a empezar, la vocación puede aparecer en el momento más inesperado y poco tiene que ver la edad en esto.

Diario “El País”
Contextos
Facundo Ponce de León

1 comment Agosto 30, 2007

Abrazos…

Todo lo que pasamos, todo lo que vivimos…
después de todo fue eso lo que me quedó,
lo único que no me hace daño recordar…
nostalgia de lo que pasó, pero a la misma vez,
alivio de que ya no pase más…


todavía recuerdo ese libro de tapa roja,
me parece tenerlo en mis manos
y ya no estás…


pero alguien vendrá
y traerá esos abrazos más ansiados,
imaginados, soñados, deseados…

………………………………………………………………………….

El abrazo:

Es agradable
Ahuyenta la soledad
Aquieta los miedos
Abre la puerta de los sentimientos
Fortalece la autoestima
Alivia tensiones
Combate el insomnio
Hace más felices los días felices
Hace soportables los días insoportables
Llena los vacíos de la vida

hug.jpg

El Abrazo de Oso

En el abrazo de oso tradicional (así llamado por ciertos miembros de la
familia de los úrsidos, que son quienes mejor lo practican) uno de los
abrazantes suele ser más alto y más ancho que el otro, pero eso no es
imprescindible para aportar la cualidad emocional del abrazo osístico. El
abrazante más alto puede permanecer erguido o curvarse levemente sobre
el más bajo, envolviendo firmemente con los brazos los brazos del otro. El
más bajo de los dos, bien estirado, apoya la cabeza en el hombro o en el
cuello del abrazante más alto, mientras rodea con los brazos (¡también con
firmeza!) cualquier zona entre el pecho y la cintura que logre alcanzar. Los
cuerpos se tocan en un apretón fuerte y poderoso, que puede durar entre
cinco o diez segundos o más.
Le sugerimos que emplea autoridad y autodominio para que el abrazo sea
firme sin llegar a ser sofocante. Sea siempre considerado para con su
pareja, cualquiera sea el estilo de abrazo que comparta.

Durante un abrazo de oso, la sensación es más cálida, solidaria y segura.

Los abrazos de oso son para:

Quienes comparten un sentimiento o una causa en común.
Padres e hijos. Ambos necesitan reconfortantes abrazos osísticos a
montones.
Abuelos y nietos. No deje a los abuelos fuera de los úrsidos abrazos
familiares.
Amigos (esto incluya a los matrimonios y a los amantes, de quienes cabe
esperar que sean también amigos)
Cualquiera que desee decir, sin palabras: “¡Eres estupendo!”, “¡Cuente
conmigo para lo que sea!”, “comparto el dolor y la alegría que sientes.”

Ese pequeño libro rojo: “Abrázame” (Kathleen Keating)
Otros: “Abrázame 2”
Esa frase: “Abrazo de Oso”

- (riss -

1 comment Agosto 26, 2007

Solo para mis amigas…

Esperamos que les guste.

Add comment Agosto 6, 2007

Previous Posts